Retomo el blog

Nuevas oportunidades ante las dificultades. Imposible salir de casa, algo que se parece a la ciencia ficción de una serie. Mucho para reflexionar. Ha pasado el tiempo desde la última entrada, casi 4 años, pero nunca es tarde para recomenzar. Los medios de comunicación y la tecnología que los sustenta han cambiado mucho. Incluso, cabe preguntarse si tiene sentido continuar un blog, al estilo tradicional, cuando quizás Twitter o Instagram podrían sustituirlo.  Pero, pensándolo mejor, cada uno de esos canales tiene sus peculiaridades y ninguno sustituye a otro, se complementan.

Hoy, reinicio el camino pensando en cómo la tecnología, las plataformas digitales, un concepto que esta de moda, se abren a las series de Televisión y, sobre todo, a sus audiencias juveniles cuando las ven en dispositivos móviles. En estos tiempos de estar en casa escucho que cada cual tiene su pantalla y es difícil que personas conviviendo en una familia se interesen por los mismos contenidos, incluso por una serie. No sé hasta que punto es que prefieren verlas a solas o si es que tienen gustos diferentes. Sin duda, es un hecho que hoy la televisión se ve de distinta manera. Esta situación genera algunas preguntas, que explorando trabajos académicos se plantean continuamente. Por ahora dejo sólo tres.

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¿Cómo está presente la televisión, y más concretamente, las series en las rutinas de la vida cotidiana?

Hace unos años la televisión era un medio de comunicación de masas, las audiencias se situaban ante una pantalla y se medían por las personas que estaban ante ella. Aunque fueran activas ante sus contenidos, porque los valoraban críticamente o los discutían con otras personas cercanas, la respuesta quedaba allí, en escenarios cercanos. Hoy existen múltiples pantallas, las reflexiones y los juicios de valor sobre contenidos se comparten a través de redes sociales que tienen un papel decisivo a la hora de formar la opinión pública.

Las rutinas son distintas porque se usan instrumentos diferentes a los de hace algunos años. Son los dispositivos digitales móviles los que abren las posibilidades de elegir no sólo sobre la serie sino sobre cuando y cómo verla, además de compartirla. Todo ello contribuye a trasformar no sólo cómo se ven las series, sino cómo se interpretan. De aquí nacen las otras dos preguntas.

¿Han cambiado la forma de ver las series, sus tiempos?

Sin duda, hoy pueden verse de un tirón. Meterse en ellas durante muchas horas seguidas, engancharse a su contenido. La idea de inmersión, tan presente en los videojuegos, surge con fuerza.  Desde dentro de una serie el mundo se ve de otra manera. Sólo algunas series de Televisión enganchan. Es algo que ocurre de forma compleja, desde las imágenes del primer episodio de una temporada, hasta las construcciones de un imaginario colectivo en el que se define la vida de los personajes, los motivos de sus acciones, en definitiva, la trama y el argumento. Hoy es mas fácil reconstruir los contenidos e ir más lejos de lo que nos dan los productores. Ver la serie de un tirón es una práctica distinta que verla en píldoras. Quizás este dato contribuya a explicar por qué los gustos se van diferenciando.

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¿Audiencias ocasionales o fans?

Suele considerarse fan a la persona que está vinculada estrechamente a algo o alguien, desde una comunidad. Además, el afecto y la emoción no es bidireccional. Es decir, el héroe o el objeto del vínculo no mantiene una relación individual con cada uno o una de sus fans. La comunidad es clave para entender el mundo fan y contribuye a la construcción de mundos colectivos desde los que se interpreta la serie. Por ejemplo, en relación con las series pueden ser fans las personas que participan y opinan desde las redes sociales e incluso contribuyen a que el argumento de la serie en cuestión avance en una u otra dirección. Pero la línea entre el espectadores ocasionales y fans es fina, merecería otra entrada.