En los años posteriores a la pandemia, las formas de ver televisión, especialmente las series, han seguido transformándose. La multiplicación de plataformas, la personalización de los contenidos y el uso extendido de dispositivos móviles han consolidado nuevas rutinas de consumo. Este espacio —aunque nacido en otra época— sigue siendo útil para reflexionar con calma sobre lo que vemos y cómo lo compartimos, cuando quizás Twitter o Instagram podrían sustituirlo. Pero, pensándolo mejor, cada uno de esos canales tiene sus peculiaridades y ninguno sustituye a otro; se complementan.
Hoy, las plataformas digitales han transformado profundamente la forma en que consumimos series de televisión, especialmente entre las audiencias más jóvenes. El acceso desde dispositivos móviles, la posibilidad de elegir cuándo y cómo ver los contenidos y la fragmentación de gustos en el propio hogar han dado lugar a nuevas rutinas audiovisuales. En muchos casos, cada persona ve “su” serie, en “su” pantalla, sin que necesariamente haya un visionado compartido. Esta realidad plantea preguntas relevantes que siguen vigentes en la investigación académica sobre medios y cultura digital. Aquí recojo tres que considero clave.
¿Cómo está presente la televisión, y más concretamente, las series en las rutinas de la vida cotidiana?
Hace unos años la televisión era un medio de comunicación de masas, las audiencias se situaban ante una pantalla y se medían por las personas que estaban ante ella. Aunque fueran activas ante sus contenidos, porque los valoraban críticamente o los discutían con otras personas cercanas, la respuesta quedaba allí, en escenarios cercanos. Hoy existen múltiples pantallas, las reflexiones y los juicios de valor sobre contenidos se comparten a través de redes sociales que tienen un papel decisivo a la hora de formar la opinión pública.
Las rutinas son distintas porque se usan instrumentos diferentes a los de hace algunos años. Son los dispositivos digitales móviles los que abren las posibilidades de elegir no sólo sobre la serie sino sobre cuando y cómo verla, además de compartirla. Todo ello contribuye a trasformar no sólo cómo se ven las series, sino cómo se interpretan. De aquí nacen las otras dos preguntas.
¿Han cambiado la forma de ver las series, sus tiempos?
Sin duda, hoy pueden verse de un tirón. Meterse en ellas durante muchas horas seguidas, engancharse a su contenido. La idea de inmersión, tan presente en los videojuegos, surge con fuerza. Desde dentro de una serie el mundo se ve de otra manera. Sólo algunas series de Televisión enganchan. Es algo que ocurre de forma compleja, desde las imágenes del primer episodio de una temporada, hasta las construcciones de un imaginario colectivo en el que se define la vida de los personajes, los motivos de sus acciones, en definitiva, la trama y el argumento. Hoy es mas fácil reconstruir los contenidos e ir más lejos de lo que nos dan los productores. Ver la serie de un tirón es una práctica distinta que verla en píldoras. Quizás este dato contribuya a explicar por qué los gustos se van diferenciando.
¿Audiencias ocasionales o fans?
Suele considerarse fan a la persona que está vinculada estrechamente a algo o alguien, desde una comunidad. Además, el afecto y la emoción no es bidireccional. Es decir, el héroe o el objeto del vínculo no mantiene una relación individual con cada uno o una de sus fans. La comunidad es clave para entender el mundo fan y contribuye a la construcción de mundos colectivos desde los que se interpreta la serie. Por ejemplo, en relación con las series pueden ser fans las personas que participan y opinan desde las redes sociales e incluso contribuyen a que el argumento de la serie en cuestión avance en una u otra dirección. Pero la línea entre el espectadores ocasionales y fans es fina, merecería otra entrada.
Series y cultura digital: seguir mirando con atención
Las series se han integrado en nuestras vidas no solo como entretenimiento, sino también como espejo de hábitos, valores y formas de relación. En 2025, comprender cómo se consumen y comparten estos relatos audiovisuales es una forma de leer la cultura digital contemporánea. Desde las rutinas individuales hasta las comunidades de fans, todo invita a mirar con más atención lo que las pantallas nos devuelven.